El postparto

El postparto

  • Categoría de la entrada:CRIANZA / SER MAMÁ
  • Publicación de la entrada:12 abril 2020

Cualquier persona que ya haya pasado por esto de ser padres te podrá decir que tener un bebé es una experiencia increíble, intensa, emocionante y única. Algo que, sin duda, te CAMBIA LA VIDA. Así, en mayúsculas.

Ya durante el embarazo te vas dando cuenta de que además de los cambios físicos de tu cuerpo, tus prioridades también empiezan a cambiar. Te preparas para la llegada de esa personita a la que tantas ganas tienes de conocer y empiezas a imaginar, casi idílicamente, cómo será tu vida cuando llegue. Porque ese cambio de vida del que tanto hablan los experimentados papás es algo que se pasa un poco por alto mientras estamos en “la dulce espera”. “Prepárate”, te dicen. Y tú piensas: ¡Mira que son exagerados, con lo bonito que es traer a un crío al mundo! ¿verdad?

Y claro que es bonito, pero hasta que no nos toca vivirlo en primera persona no vamos a ser realmente conscientes del “bofetón de realidad” que suponen los primeros meses con tu bebé.

Porque por mucho que te digan, nadie te prepara para ello. Las clases de preparación al parto se quedan ahí, en el parto. Sí que hablan también sobre la lactancia y, muy por encima, de los cuidados del bebé – temas sin duda muy importantes. Pero, ¿qué hay de los cuidados de la mamá tras un parto? ¿quién te cuenta cómo te vas a sentir, física y emocionalmente? ¿quién te habla sobre lo que el papá se va a encontrar?

Estamos acostumbrados a que lo que se cuenta es solo la parte bonita. ¡Que por supuesto la hay y es lo que merece la pena! Pero hacerse a esta nueva vida no es nada fácil y no está de más estar preparados, al menos sabiendo el qué podemos encontrarnos para que la hostia no sea tan grande.



¿QUÉ NOS PODEMOS ENCONTRAR?

  • El parto no es la peor parte. Por mucho miedo que le tengas, lo peor no es eso; lo peor es la recuperación de una cesárea o los puntos de la episiotomía (triple, en mi caso) y el terror absoluto a sentarse o a la hora de ir al baño, por ejemplo.
  • Y empezamos con el pecho… El dolor inhumano que aparece con la subida de la leche y cuando se te agrietan los pezones (sí, queridas matronas, mi bebé se agarraba estupendamente, pero me salieron grietas, oiga). Esa sensación de que no haces otra cosa en todo el día que amamantar (que no es una sensación, que es la pura realidad, vaya). Por no hablar del sentimiento de culpa absoluta y de mala malísima madre si se te pasa por la cabeza darle un bibi al niño porque sientes que se queda con hambre y no para de berrear. “Que no se queda con hambre, mujer, tú enchufale más la teta (más???!!!) y verás cómo se relaja«. Porque el relajarte tú pues bah, si eso ya luego…
  • Las noches en vela. Una tras otra, tras otra, tras otra… “Duerme cuando el bebé duerma”, te dicen. ¡Já! Cuando el bebé duerme tú tienes visitas en casa, aprovechas para darte una ducha o simplemente te embobas mirando lo bonita que es la criatura. Pero el no dormir pasa factura. Estáis cansados, molestos, irritables… y parece que no vas a volver a dormir jamás más de dos horas seguidas. Que luego pasa, claro que sí. Luego ya si eso duermes tres. Y más adelante cuatro y te saben a gloria bendita.
  • Los “consejos” de los “expertos”. Que si ese niño tiene hambre. Que si no lo cojas tanto que lo vas a acostumbrar a los brazos. Uy, tiene frío. ¡Ay! ¡no lo abrigues tanto! ¿Otra vez comiendo?
  • Montaña rusa hormonal. Los cambios hormonales postparto pueden durar unos días o alargarse un poco más de tiempo. El estrógeno y la progesterona, que aumentan muy rápidamente durante el embarazo, bajan a la misma velocidad cuando das a luz, lo que puede llevar a desencadenar una posible depresión postparto. Este es un tema bastante serio que no debe pasarse por alto, debiendo ser diagnosticado y tratado cuanto antes.


Podríamos seguir hablando largo y tendido sobre tanto cambio físico y emocional, pero el objetivo de este post no es ni mucho menos desanimar a las futuras mamás y papás, sino más bien dar un mensaje de esperanza. Sí, van a ser unos meses muy, muy chungos. Parece que no ves la luz al final de túnel, pero las semanas pasan y el dolor cesará. Poco a poco notarás cómo todo va volviendo a su sitio de una forma lenta pero constante. Te irás haciendo a esta nueva vida en la que una personita maravillosa y asombrosa depende de ti por completo; pero en vez de pesarte, te sentirás llena de orgullo por lo bien que lo estás haciendo. Porque al final todo lo malo lo compensa ese pequeño bichito que se agarra a tu dedo mientras empieza su aventura en este mundo. Sí, compensa y mucho. Cada día más.

ALGUNOS TIPS PARA LLEVAR MEJOR LOS PRIMEROS DÍAS EN CASA

  • Antes de dar a luz preparad y congelad comida para los primeros días en casa. No sabes lo bien que os va a venir no tener que sacar tiempo para cocinar en ese primer “periodo de adaptación”.
  • Tened preparado todo lo que vayáis a necesitar para el bebé: su cunita, la bañera, sus cositas de aseo, su ropita ya lavada… os ayudará a sentiros más seguros y al tenerlo todo a mano, los cuidados cotidianos del peque os serán mucho más fáciles.
  • Oblígate a dedicarte cada día un ratito solo para ti. Una ducha, una siesta, un paseo, arreglarte un poquito… Un tiempo contigo misma te va a ayudar mucho a lidiar con el estrés ¡y el verte guapa ayuda mucho! Y tu bebé va a estar estupendamente con su papá durante ese tiempo.
  • Desecha todas las ideas preconcebidas y adáptate en función de lo que creas más conveniente y lo que te haga la vida más fácil. ¿Quieres dar el pecho? Estupendo. ¿No puedes o no quieres? pues estupendo también. No pasa absolutamente nada. Ni eres más madre por dar el pecho ni tu bebé va a echarte en cara si crece con bibi.
  • Pide ayuda siempre que la necesites. Ya sabemos que eres una wonder woman, pero no tienes que demostrar nada a nadie. Esto al final es una carrera de resistencia, pero a veces necesitamos ayuda y lo más sano del mundo es saber pedirla sin tapujos.

En definitiva, querida mamá, tu perspectiva de todo cambiará y, aunque tu bebé será siempre lo primero, no debes olvidarte de ti misma.

Porque lo más importante para que tu bebé esté bien y crezca feliz, es que tú también lo estés.

Así que cuídate mucho. Mímate, deja que te mimen, ríe, llora todo lo que quieras y siempre que lo necesites. Pide ayuda. Habla con tu pareja. Habla mucho. Dile cómo te sientes y pregúntale cómo se siente. Disfruta todo lo que puedas de los pequeños momentos de esos primeros días que pasan tan rápido y no vuelven. Y sí, sé consciente en todo momento que las primeras semanas (incluso meses), son jodidamente duras. Mucho más de lo que te podías imaginar. Pero es una etapa. Y pasa. Y pasa más rápido de lo que imaginas. Y lo vas a hacer genial. Palabrita.



Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Marisol
    Marisol

    Jejeje, ¡gracias a ti! Totalmente de acuerdo; el mercado se limita a enseñar la cara bonita, cuando lo que debería comunicarse es la realidad de una situación tan desconocida para los papis y mamis primerizos 🙂

  2. Avatar
    Cristina

    Ditto!
    Cuánta verdad en este post…tal cual!

    hehe a ver si derribamos el mensaje de los anuncios de papillas y pañales…nada nada nada más idealizado que eso!

    Gracias Marisol!

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