Estilos de crianza parental. ¿Cuál es el mejor?

Estilos de crianza parental. ¿Cuál es el mejor?

  • Categoría de la entrada:CRIANZA / SER MAMÁ
  • Publicación de la entrada:17 mayo 2020

Ser padres es una de las experiencias más maravillosas de nuestra vida, pero también de las más desafiantes y exigentes, sobre todo con nosotros mismos.

Desde el momento en el que nacen pasamos a ser sus cuidadores, sus educadores, su ejemplo y su “sitio seguro” en la vida, especialmente durante sus primeros años.

Por ello, es importante tener claro desde el principio qué tipo de educación queremos darle, con qué estilo de crianza parental nos sentimos más identificados o incluso qué tipo de padres nos gustaría ser.

Con esto no me refiero a “encasillarnos” en un modelo u otro, sino más bien tener claros los principios básicos. Crianza con apego, crianza consciente, educar en positivo, el conductismo racional… Vivimos tan saturados de información (y de opiniones ajenas) sobre lo que está bien y lo que está mal, que debemos tener claro qué es lo que queremos nosotros para nuestros hijos y, también, para nosotros mismos.

Y sí, está claro que lo que queremos es “lo mejor” para ellos, pero la pregunta es: ¿qué es lo mejor?

Pues lo mejor, queridos papás, es que establezcáis vuestro propio criterio, porque no existe un modelo ni un método perfecto para educar a nuestros hijos.

Lo mejor es confiar en nosotros mismos, ser coherentes con nuestras propias decisiones y, sobre todo, ser flexibles. Porque la crianza es un proceso de aprendizaje continuo, tanto para tu peque como para ti.

En nuestro caso la clave está en evitar extremos. Sin seguir ningún método concreto al pie de la letra, nos quedamos con lo que más nos gusta de cada uno; lo que mejor se adapta a nuestra forma de ser y al entorno en el que queremos que crezca nuestro bichito.

«Lo mejor es confiar en nosotros mismos, ser coherentes con nuestras propias decisiones y, sobre todo, ser flexibles«.

Creemos en el apego, pero también en fomentar su independencia.

Creemos que el cariño, la empatía y el respeto mutuos deben ser siempre la base de su educación. No creemos en gritos, castigos ni chantajes (y mucho menos en “cachetes”), pero sí en poner límites y ser firmes cuando corresponda.

Creemos que lo mejor para nuestro hijo es que sus padres estén involucrados a partes iguales en su día a día. Que la comunicación y la confianza es algo que se trabaja también a diario y que es primordial para que se sienta libre a la hora de expresar sus sentimientos. Que para ser su ejemplo tenemos que ser ejemplo para nosotros mismos. Y que crear un hogar feliz debe ser nuestro objetivo y nuestro reto día a día.

Pero también creemos que por muy bien que queramos hacerlo, somos humanos y nos equivocaremos. Tenemos momentos de estrés, cansancio, preocupaciones… que a veces nos pasan factura y nos salta el automático, con reacciones que a veces no controlamos como nos gustaría. Y no pasa nada. Lo importante es saber reconocer esos momentos e intentar gestionarlos lo mejor posible. Porque la educación es un camino lleno de retos en el que aprenderemos, nos equivocaremos y volveremos a aprender.

Y es que, al fin y al cabo, la crianza es un esfuerzo diario y un camino a largo plazo en el que no sabemos cómo será el resultado. Este dependerá de muchos factores, pero sí está en nuestra mano ayudarles a desarrollar habilidades para su crecimiento y, en definitiva, para su vida. No es un trabajo fácil, pero sin duda verlos crecer felices será la mejor recompensa de todas.



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